Cepillo de dientes ecológico vs. tradicional: ¿Por qué cambiar?

cepillo ecológico de diente

El cepillo de dientes convencional, al igual que muchos otros productos de nuestra vida diaria que nos han hecho la vida más fácil, suele estar fabricado con materiales altamente dañinos para el medio ambiente. Al no ser biodegradables, es triste ver cómo miles de millones de estos cepillos de plástico, de cualquier marca, terminan flotando en nuestros mares, acumulados en las calles o saturando rellenos sanitarios en todas partes. La mayoría de estos productos están diseñados para seguir fomentando el consumo desmedido, en lugar de impulsar un cambio radical que evite generar más basura. Por suerte, cambiar a un cepillo de dientes ecológico es un pequeño gran paso para transformar este hábito, reducir nuestra huella de plástico y cuidar nuestro entorno de forma mucho más consciente.

En este artículo conocerás por qué los cepillos convencionales son un gran problema ambiental, qué opciones ecológicas existen como el bambú, cómo se degradan y algunos consejos prácticos para darles un desecho correcto al final de su vida útil.

Historia del cepillo de dientes

El primer cepillo dental del que se tiene registro data del año 1498 en China; contaba con un mango de hueso y cerdas hechas con pelo de animales. Fue hasta la década de 1930 cuando se desarrolló el concepto del cepillo moderno, aunque tardó cerca de ocho años en llegar al mercado como un producto completamente funcional, ya fabricado con un mango de plástico y cerdas de nailon.

cepillos de dientes

Cabe aclarar que nuestras civilizaciones antepasadas utilizaban distintas herramientas y métodos para limpiar sus dientes. Una de las técnicas más antiguas —y que incluso hoy seguimos empleando cuando no tenemos un cepillo a la mano— es el uso del propio dedo. Por su parte, los egipcios utilizaban “palos para masticar“, que eran pequeñas ramas diseñadas para limpiar la dentadura, además de haber creado algunas de las primeras recetas de enjuagues bucales para su higiene.

En Asia y el Medio Oriente, también se utilizaba ampliamente la técnica de masticar ramas del árbol Arak (conocido como miswak), el cual contiene fibras y minerales naturales ideales para limpiar y proteger las piezas dentales. Sorprendentemente, esta práctica tradicional se sigue utilizando en la actualidad en varias regiones.

Partes y materiales de un cepillo dental comercial

En la actualidad, las partes principales de un cepillo se dividen en dos: el cuerpo o mango y el cabezal donde se ubican las cerdas. Como vimos en la historia, en sus inicios el cepillo dental era ecológico por naturaleza, ya que sus partes estaban hechas de madera o hueso y pelos de animales, e inclusive los enjuagues provenían de ingredientes 100% naturales.

La madera y cualquier sustancia de origen natural pueden degradarse de forma orgánica, aportando nutrientes al suelo. Sin embargo, los cepillos sufrieron un cambio trágico cuando se sustituyó la madera por el plástico a la par del auge de la industrialización.

Frente a la industria, el plástico resultaba ser mucho más económico, sencillo y fácil de producir en masa en comparación con otros materiales. Esto llevó a las marcas fabricantes a enfocarse en las oportunidades económicas, sin tomar en cuenta la enorme cantidad de desechos que generarían a futuro. Por esta razón, la gran mayoría de los mangos se elaboran con plásticos sintéticos (como PVC, a menudo combinados con goma) y cerdas de nailon, un derivado directo del petróleo.

¿Por qué contaminan los cepillos de dientes?

El mango del cepillo comercial suele estar hecho de plástico PVC, un material que raramente se recicla debido a su composición rígida; son muy pocos los países o ciudades que cuentan con la infraestructura para darle una segunda vida. A esto se suma que la mayoría de los mangos combinan plástico con goma, lo que incrementa notablemente la dificultad para reciclarlo. El plástico tarda décadas o incluso siglos en degradarse, y durante este proceso libera sustancias químicas tóxicas provenientes de sus componentes y pinturas.

Por otra parte, se encuentran las cerdas del cepillo, elaboradas con nailon. Este es un polímero sintético muy utilizado en la industria, la ciencia y la moda; sin embargo, al ser un derivado del petróleo, resulta intrínsecamente contaminante. Aunque en la actualidad existen cerdas que combinan nailon con fibras naturales, la presencia de este material sintético evita que sean totalmente biodegradables.

Es por ello que el cepillo comercial tradicional contamina tanto el suelo como los océanos. Si consideramos la recomendación de cambiar el cepillo cada tres meses, cada persona desecha cuatro cepillos al año. Estos residuos van directamente a la basura. Al considerar la población mundial, muchos millones de personas generan una cifra de plástico acumulado. Este desecho termina en vertederos y mares.

Cepillo dental comercial vs. cepillo de dientes ecológico

Hoy en día, la diferencia principal entre estos dos tipos de cepillos radica en la biodegradabilidad. Mientras que el cepillo ecológico se degrada de forma natural, el comercial carece de un tratamiento especial para su reciclaje. Sin embargo, al comparar precios en el mercado, los cepillos comerciales suelen ser más económicos que los sostenibles.

Esto se debe a que las opciones plásticas se producen a gran escala, lo que reduce drásticamente sus costos de fabricación y permite venderlos a precios más bajos. En cambio, los cepillos ecológicos han comenzado a ingresar al mercado recientemente y, al tratarse de un proceso de elaboración más artesanal, sus precios de venta pueden duplicar o incluso triplicar el valor de uno comercial.

La mayoría de las personas tiende a elegir la opción más económica para su bolsillo. En este caso, la decisión tiene una doble cara. Lo que ahorramos en dinero lo terminamos pagando en impacto ambiental.

Ventajas y desventajas del cepillo de dientes ecológico

Los cepillos dentales ecológicos tienen muchas variaciones. Actualmente, las marcas se están orientando a lo ecológico, por lo que resulta haber gran variedad de estos cepillos. Madera, bambú, silicona, etc. Los productos que cumplen con el famoso “100% ecológico” son los de bambú. Por no necesitar de árboles para su construcción ni materiales artificiales.

Cabe aclarar que hasta la fecha no se ha desarrollado un cepillo dental 100% ecológico. Debido a que, no existe una sustitución natural al nailon. Pueden venderte un cepillo ecológico, pero en realidad no lo son. A pesar de ello, es mejor opción que uno comercial. Cuando encuentres un producto, con cerdas naturales, se tendrá un cepillo dental 100% ecológico.

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Ventajas

  • Es degradable todo lo que es el mango.
  • Es de bambú, por lo que no contribuye a la tala de árboles.
  • Es natural, por lo que no suelta sustancias dañinas al descomponerse.
  • El empaquetado es ecológico también.

Desventajas

  • Depende de la marca, suelen ser un poco elevados del precio a lo tradicional.
  • No son 100% orgánicos, las cerdas deben depositarse en otro contenedor.
  • Colocar en un lugar seco, para no atraer hongos.

Un cambio esencial

Es urgente hacer este pequeño cambio. Tal vez por ahorrarnos algo de dinero, no queremos invertir en productos orgánicos y naturales. En realidad, gastamos más en otras cosas de un solo uso y sin detenernos a pensar si lo necesitamos. Quizá no sea un producto 100% ecológico, pero se cambia hábitos que pueden beneficiar el entorno y el planeta.

Los cepillos tradicionales, al ser marcas reconocidas, en ocasiones influye el marketing que se les da. Por ejemplo, la recomendación de un odontólogo. ¿Por qué instruir a la sociedad a comprar productos que dañan el medio ambiente?

Una imagen ejemplo, para el cambio de un cepillo convencional a un cepillo de dientes ecológico

Que no te persuada el marketing, que no te absorba el consumismo y cuestiónate más de los productos que adquieres. Como lo es un simple cepillo dental. Haz este pequeño cambio y así empezarás a contribuir con el medio ambiente desde casa.