¿Cómo planificar los cultivos en tu huerto en casa? PARTE 2

Planificar tu huerto en casa portada

En este post, proseguiremos a compartirte como planificar tu huerto en casa. Este post es más centrado a la planificación, mientras que la PARTE 1, es centrado a la preparación previa de una planificación exitosa.

Planificación de huerto en casa.

La planificación de los cultivos se centra en un objetivo principal; alimentación infinita y constante. Para llegar a este objetivo implica paciencia, tiempo, dedicación y sobre todo entender que es progresivo, es decir, que no se alcanza el objetivo las primeras veces, es hasta que se tenga la práctica. En una planificación, es necesario conocer del cultivo a sembrar y considerar los tiempos en los que se produce y se pueden cosechar sus hojas, frutos, flores o semillas.

La planificación se puede basar en 4 procesos; diseño previo, iniciación, monitoreo inicial, proceso productivo.

Diseño previo.

Aquí se asignan los cultivos que estarán en cada cama, área o maceta. Se podría decir que es uno de los procesos más importantes, debido a que todos los cultivos se basaran en el. Se puede cambiar con el tiempo, reajustar y rediseñar desde 0.

El diseño previo debe considerar los principios básicos de la agricultura orgánica para que haya una buena fertilización, polinización y protección contra posibles “plagas“. Estos principios se basan en la asociación de cultivos, rotación de cultivos, cultivos de legumbres y flores. Entre mayor diversidad, puede aumentar el porcentaje de éxito en la planificación y cosechas. Te explicaremos de manera breve estos principios.

Asociación de cultivos.

Este principio se basa en tener diferentes grupos de hortalizas a sembrar, para que se ayuden y protejan entre sí. Además, la asociación de cultivos es una buena práctica para aprovechar espacios en donde se puede colocar otra hortaliza. Los grupos de hortalizas se pueden formar con 2, 3 o hasta 4 tipos de hortalizas, estos tipos son; raíces, bulbos, hoja, fruto, flor, legumbre, tubérculos. Esto es a decisión propia, y para ello puedes basarte en las diferentes tablas que existen sobre las asociaciones (puedes encontrar muchas más en internet).

Como recomendación crea grupos que puedan compartir necesidades y cuidados similares. Por ejemplo, no es recomendable asociar el maíz, junto con la lechuga, mientras que al maíz le encanta el sol, a la lechuga le encanta la semisombra y por ende, podrás cuidar uno bien y el otro no podrá sobrevivir. También es indispensable considerar la temporada, puede pasar que dentro de este grupo que realizaste, se tenga una hortaliza que quizás no podrá beneficiarse de la temporada en la que se sembrará actualmente, por lo tanto, tienes que cambiar esa hortaliza.

grupo de hortalizas, huerto en casa

Rotación de cultivos.

A pesar de ser una actividad final cuando se cosecha un cultivo. Tenerlo dentro del diseño, creará buenos resultados en cultivos futuros. La rotación consiste en cultivar otro grupo de hortalizas, en aquellos donde ya se cosechó, para que así exista mayor diversidad de microorganismos en el suelo. La rotación puede involucrar todo un grupo de hortalizas cambiándose a otra área, cama o maceta. Incluso en un mismo lugar (aplica solo en camas de cultivo o cultivos en suelo), es decir, que donde estuvo un grupo de hortalizas, pueden rotarse entre ese mismo grupo y asignar otra ubicación del surco.

Esta actividad deberás tomarla en cuenta en el diseño, visualizando que grupo de hortalizas rotarás o moverás después de su cosecha y sembrar un nuevo grupo.

Cultivo de legumbres y flores.

Estos tipos de cultivo serán claves para tener unas buenas cosechas. Estos cultivos pueden unirse a los grupos de hortalizas que desees cultivar o asignarse como cultivos individuales. Con el beneficio que tendrás un suelo más fértil por la fijación de nitrógeno de las legumbres y un ecosistema con mayor insectos beneficiosos que ayudarán a combatir plagas y generar más frutos por la polinización (flores).

Realización del diseño.

Estos principios, en realidad, no son obligatorios y pueden realizarse uno a la vez mientras se tenga práctica, pero sí pueden mejorar la producción. Ahora crearás los grupos que desees (pueden ser varios) y los asignarás en cada cama, área o maceta (en maceta, puede ser de 1 a 2 cultivos). Recuerda que también es importante considerar las dimensiones, puede pasar que asignar un grupo de 4 hortalizas y resulta que al analizarlo estarían muy encimados.

Ahora, con la ayuda de un cuaderno, bloc de notas, computadora o celular, anota de manera general la cantidad de hortalizas que puedes tener en ese grupo y en esa área. Visualiza y considera las separaciones recomendadas entre plantas y entre surcos de acuerdo al tamaño de la hortaliza. No debe ser exacto, ya que estás en una fase de experimentación. Esto te ayudará acercarte a un resultado más real a futuro y empezar a tomar los datos necesarios para realizar cambios después.

Basándose en esto, también deberás anotar la fecha del día en que empezarás la siembra y los días aproximados cuando cosecharás cada hortaliza en cada grupo. Esto ayudará a tener la capacidad de optimizar los tiempos y volver a sembrar las hortalizas necesarias para volver a tener alimento. Recuerda que no todas las hortalizas tienen el mismo tiempo, quizás en un grupo de hortalizas puedas cosechar una hortaliza en 4 meses, mientras que en otro puede estar listo a los 2 meses. Es decisión propia si el cultivo a cosechar de ese grupo, se vuelve a sembrar para completar la cosecha de la hortaliza faltante o se siembra uno nuevo.

Esto ayudará también a crear y dirigir la rotación de cultivos hacia que área, cama o maceta nueva estarán. Por último, identifica entre estos grupos cuáles hortalizas serán sembradas de manera directa o en semilleros. De manera directa, sembrarás de acuerdo a la cantidad de plantas que visualizaste en el espacio, considerando si son plantas chicas o grandes. De manera indirecta, sembrarás el aproximado de plantas que necesitar para cubrir los espacios visualizados. Al principio la cama, área o maceta se podrá ver despejada, pero cuando menos lo esperes estarán llenas de hortalizas.

Ininicación de tu huerto en casa.

Son las actividades que deben realizarse para iniciar la siembra de las hortalizas, basado en el diseño previo realizado. Es necesario entonces considerar las actividades de siembra directa e indirecta y todos los insumos necesarios como; semilleros, tierra para semilleros, semillas y agua. Aquí es cuando se pone en práctica los conocimientos de cada uno de los cultivos y el cómo sembrarlos.

Si cubriste las macetas, las camas de cultivo o el área, con mulching y sembrarás directamente, procura abrir un poco la línea del surco para que las semillas puedan germinar y ya después, cuando germinen, regresas todo al surco para cubrirlo nuevamente. En este proceso debes tomar en cuenta que ya ha sido preparado el suelo o la tierra y que deberás aportar constantemente agua para que germinen todo de acuerdo al plan.

Monitoreo inicial de tu huerto en casa.

Cuando inicie la siembra, a la semana notarás todo aquello que pudo germinar tanto en semilleros como en el área directa que hayas seleccionado. En este monitoreo, es indispensable, analizar y decidir si volver a sembrar en aquellos espacios donde no crecieron plantas u orificios del semillero. Considerando el tiempo de germinación en su mayoría de 1 semana, a excepción de algunas hortalizas que pueden durar las 2 semanas.

Proseguirás, entonces, agregar más semillas en aquellos lugares donde no germinaron plantas, para tener más probabilidades de éxito. A partir de aquí comienzan las actividades de producción, es decir, riego, fertilización, prevención de plagas, poda, tutores y comienzo de siembras escalonadas para tener cultivos sanos, fuertes y con buenos resultados.

Calendarización y asignación de actividades

Esta será la labor más bonita en todo el proceso, ya que unas buenas cosechas dependerá de este proceso intermedio de producción. Para ello se debe realizar varias actividades constantes para mantener los cultivos, desde las básicas como regar, hasta un poco más complejas como realizar e instalar tutores. Estas actividades se pueden calendarizas de acuerdo a los tiempos de cada uno en el día a día, al igual que asignar, en caso de contar con más miembros de familia.

Cada una de estas actividades no siempre tienen que ser igual a los de otra persona o las de aquel tutorial que observaste, debido a que puede variar el tipo de tierra, sustrato, clima, lugar, la luz, tipo de hortaliza, etc. En otras palabras, si un vecino riega 3 veces a la semana su huerto, no tiene por qué ser igual en tu huerto. Esto lo descubrirás con el tiempo y puedes modificarlo basándonos en los aprendizajes obtenidos.

El riego es una actividad básica, sin agua no hay cultivos. Considerar cada cuando regar es primordial para los cultivos, sobre todo en la etapa donde las plantas son chicas. Todo dependerá también de con cuanta frecuencia se riegue y con cuanta cantidad, al igual que el tipo de cultivo. Por ejemplo, la lechuga necesita agua todos los días, pero no en grandes cantidades, caso contrario del jitomate que puede regarse un día sí y al otro no con la cantidad mínima de 2 litros.

En el caso de la fertilización, al ser una actividad básica, es un as bajo la manga, pues sin fertilización la planta no producirá hoja, flor ni fruto. Esta actividad se puede realizar, en general, por grupo de hortalizas o incluso por cultivo, esto lo decides también tú.

Hablar de cada una de las actividades sería eterno, por lo que te sugerimos realizar una lista o tabla de actividades basicas y algunas otras que puedas considerar importantes tenerlas en cuenta. Ponerle los días de la semana, las horas que le invirtiras, y priorizando las de mayor importancia.

Mantenimiento y mejoramiento continuo

Al ir creciendo los cultivos, necesitarán de su mantenimiento. Estas actividades de mantenimiento, se establecen en el calendario de actividades. Aunque es importante mencionar que el mantenimiento puede ser para los cultivos e incluso para el mismo huerto, ya que, puede necesitar de arreglos con el tiempo.

Por ejemplo, en temporal de lluvias, si tu huerto está en suelo de tierra, tendrás que estar en constante deshierbe por toda la hierba que pueda crecer y esta actividad se tendrá que establecer en el calendario. Otro ejemplo es que cada año, si cuentas con camas de cultivo de madera, es necesario agregar una capa de barniz para mantener más años la madera, entre otras actividades que podrás decidir con el paso de los años. No solo mantenerlo, sino que pueden surgir proyectos para mejorar el huerto y los procesos en los cultivos.

Aprendiendo de los errores, adquiriendo nuevos conocimientos y experiencias.

Cuando se planea la producción una primera vez tus futuros cultivos y cosechas, se pueden cometer variedad de errores e incluso imprevistos que no tenías en mente. Esto ayudará a crear nuevos conocimientos y experiencias que te ayudarán a seguir aprendiendo de estas actividades de huerto.

Se debe tener claro también, que la naturaleza no se puede medir, es decir, que no siempre las plantas darán lo mismo; cantidad, tamaño y calidad del fruto. De al menos al principio, debido a que el cultivo se está adaptando a su nuevo clima, al nuevo hogar y al nuevo suelo. Aprenderás infinidad de cosas, todos los días en el huerto. Es una experiencia maravillosa porque también aprendes de la vida y de ti mismo.