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Cada acción tiene consecuencias, ya sean positivas o negativas. Existimos millones de personas en el mundo y cada uno de nosotros influye de alguna u otra forma en su entorno: con sus familiares, amigos y vecinos. Pero también influimos en nuestro espacio y en el planeta entero. Con esto llegamos a un resultado que pone en peligro la vida de millones de seres vivos por acciones inconscientes del hombre: las consecuencias del cambio climático.
Si eres de los que mira con escepticismo las alarmas ambientales o simplemente buscas argumentos científicos irrefutables para entender este fenómeno con datos fríos, este espacio es para ti. A lo largo de este artículo analizaremos de forma sencilla cómo funciona el motor energético de nuestro planeta a través del Sol, la Luna y la atmósfera, y desmitificaremos la idea de que la crisis actual es solo un “ciclo natural” más de la Tierra. También revisaremos las evidencias físicas y medibles que demuestran el calentamiento global y evaluaremos el verdadero impacto de nuestras actividades cotidianas, descubriendo cómo decisiones tan comunes como el uso del automóvil influyen directamente en este balance global.
¿Qué es el cambio climático y por qué hoy es diferente?
El cambio climático, en pocas palabras y sin enredarnos en tecnicismos, es la alteración profunda en la temperatura y los patrones climáticos que sufre el planeta (especialmente reflejado en temperaturas cada vez más elevadas).
Los cambios de temperatura siempre han existido de forma natural; nuestros abuelos o las personas que se dedican a la agricultura lo saben bien, pues antes los ciclos de siembra y lluvia eran regulares. Sin embargo, hoy los climas son impredecibles, agresivos y destructivos. Solo basta con mirar los desastres naturales que han ocurrido en los últimos años.
Gracias al registro histórico de la comunidad científica internacional, hoy podemos confirmar con datos duros que, a partir de la era industrial, los niveles de temperatura en el planeta han incrementado drásticamente, rompiendo cualquier ciclo natural previo.
El dato científico: De acuerdo con los análisis de núcleos de hielo y sedimentos de la NASA, los cambios climáticos del pasado ocurrieron de forma muy lenta (en escalas de miles de años). Lo que vivimos hoy es una anomalía: la velocidad del calentamiento actual no tiene precedentes en los últimos 2,000 años de historia humana.
El funcionamiento del planeta y el calentamiento global
Para entender por qué nuestro planeta se está calentando tanto, hagamos un viaje rápido a la geografía y la astronomía básica. Nuestro sistema solar está conformado por planetas, un satélite natural que es la Luna y una estrella radiante de energía: el Sol
Existe un equilibrio perfecto entre la Tierra, la Luna y el Sol que permite la vida. Demasiado sol podría acabar con nosotros, al igual que la ausencia total de su luz. El Sol es nuestra fuente de energía más importante: crea la temperatura justa, hace crecer los cultivos y activa los ciclos del agua.

Sin embargo, hay una máxima de la sabiduría popular que aplica perfectamente aquí: “todo lo que entra, tiene que salir”. Para que el planeta no se sobrecaliente, la energía que entra desde el Sol debe ser devuelta en su mayoría hacia el espacio exterior, manteniendo un ciclo infinito y equilibrado. Si esa energía no sale, se estanca y nos perjudica.
La atmósfera y el verdadero efecto invernadero
Para regular esta energía, la Tierra cuenta con una capa protectora: la atmósfera. Ella actúa como un filtro inteligente: deja entrar la radiación suficiente para que la Tierra absorba calor, trabaje y genere vida, mientras que el exceso es reflejado de vuelta al espacio exterior.
Sin embargo, la energía que la Tierra intenta expulsar no sale limpia por completo; una parte se queda atrapada de forma natural gracias a los Gases de Efecto Invernadero (GEI). Gracias a este proceso natural, la Tierra mantiene una temperatura templada ideal para la vida (de lo contrario, seríamos un cubo de hielo a -18°C).
El problema actual: La urna de vapores
El efecto invernadero es asombroso por sí solo, pero las actividades humanas modernas —como la quema masiva de combustibles fósiles (gasolina, diésel, carbón) y la deforestación— han roto el equilibrio.
Al talar los árboles, estos liberan el dióxido de carbono (CO2) que tenían almacenado. Al sumar esto a las chimeneas industriales y los escapes de los autos, estamos inyectando más gases de los que la atmósfera puede procesar. En otras palabras, estamos creando una urna gigantesca de vapores sin salida, atrapando un calor que debió haber regresado al espacio exterior.
El dato científico: El IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) confirma que la concentración de CO2 en la atmósfera actual es la más alta registrada en los últimos 2 millones de años, coincidiendo exactamente con el auge de nuestra actividad industrial.
¿Qué causa el cambio climático?
Algo que rompe el ciclo natural de las cosas deja de ser sostenible. Lo que ya existe en la naturaleza debe mantenerse en equilibrio para que pueda cumplir sus funciones una y otra vez sin afectar a su alrededor. Si alteramos un solo eslabón de un ciclo natural, desconfiguramos otros procesos en cadena, poniendo en riesgo la biodiversidad. El planeta, si por él fuera, podría seguir existiendo cubierto de agua como lo hacía hace millones de años; sin embargo, evolucionó para dar vida a miles de especies y, especialmente, a nosotros.
Un gran ejemplo de este engranaje perfecto son los bosques. Ellos existían mucho antes que el ser humano, y no surgieron por casualidad. Tienen funciones vitales: son los grandes pulmones que purifican el aire, proveen alimento, regulan el agua, crean vida bajo tierra, dan sombra y ofrecen hogar a miles de especies. Todo funcionaba en armonía hasta que la actividad humana a gran escala rompió ese equilibrio, generando una descompensación global que hoy se refleja directamente en los problemas ambientales en México, donde la pérdida de ecosistemas avanza a pasos agigantados.
El efecto dominó: De la deforestación a la extracción fósil
Se corta un árbol, muere con él algunos insectos y animales, generando desequilibrio en la cadena alimenticia, lo cual empuja a muchas especies a la lista de animales en peligro de extinción. Además, perjudica la vida en el suelo en sus alrededores (microorganismos del suelo), genera CO2 que se quedará en la atmosférica y creará que la temperatura de la tierra cambie, deja de dar oxígeno, deja de dar alimento. Esto solo es un ejemplo del porqué se generan estos cambios de temperatura, si bien no solo se tala un árbol, sino que se talan cientos de árboles todos los días para tener cierta cantidad de lujos.
No solo la tala de árboles, también la extracción de minerales en la que se destruyen montañas completas, la extracción de combustibles fósiles sin hacer conciencia que estos fósiles deben estar debajo del agua por alguna razón, etc. Todo en nuestro planeta está conectado: cada roca, cada planta y cada gota de agua están afectando y siendo afectadas por el clima de la Tierra, acelerando las consecuencias del cambio climático.
La FAO y el IPCC advierten que la deforestación y la degradación de la tierra son responsables de casi el 11% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. No es solo que los autos contaminen; al destruir los bosques, quemamos nuestras propias defensas contra el calentamiento global.
Lo que ha cambiado: Cifras y evidencias reales
Se han estado siguiendo los indicadores del clima mundial durante bastante tiempo, en algunos casos desde la década de 1850. Existe una gran cantidad de datos que muestran lo que ha cambiado desde entonces y que hacen imposible negar la situación actual.
Temperatura de la superficie
- El aumento global: El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) estimó originalmente que el calentamiento desde la era preindustrial era de alrededor de 1.1 °C. No obstante, los datos recopilados reflejan que ya nos encontramos rozando un preocupante aumento de 1.4°C a 1.55°C de calentamiento global, acelerando los efectos en todo el mundo.
- Ritmo acelerado: La temperatura de la superficie ha ido aumentando de forma sostenida a un ritmo de casi 0.2°C por década desde la década de 1970, lo que demuestra que el calentamiento no es constante, sino que va cada vez más rápido.
- Récords rotos: Si bien los años 2015, 2016, 2017 y 2018 marcaron alertas históricas en su momento, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha confirmado un panorama más drástico: los últimos 11 años consecutivos han sido los más cálidos jamás registrados desde 1850, con un pico sin precedentes.

Nivel del mar
La tasa de aumento del nivel del mar desde 1993, cuando se dispuso de mediciones por satélite, es de alrededor de 3 mm/año, en comparación con los 1.2 a 1.7 mm/año anteriores. Sin embargo, los registros más recientes demuestran que este crecimiento no es lineal, sino que se está duplicando con rapidez.
- Aceleración del ritmo: Mientras que el promedio histórico inicial era de 3 mm anuales, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirma que en la última década el ritmo se disparó a un promedio de más de 4.5 mm por año, una velocidad nunca antes vista en los registros modernos.
- El acumulado histórico: En 2018, el cambio total del nivel del mar desde 1993 era de 78 mm. No obstante, las últimas mediciones satelitales consolidadas indican que el océano ya ha subido más de 100 mm en total desde que comenzaron los registros espaciales.

Hielo marino
- La extensión y el volumen del hielo marino del Ártico han disminuido rápidamente desde que se dispone de datos mundiales, especialmente en verano.
- Cada año, entre 2007 y 2018, la extensión del hielo marino del Ártico en verano fue menor en comparación con cualquier año anterior desde la introducción de los satélites en 1979.
- Las mayores masas de hielo, las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida, han ido perdiendo grandes cantidades de hielo a un ritmo cada vez mayor desde 1992.

Calentamiento en los océanos
- Absorción masiva: Más del 90% de la energía atrapada por los gases de efecto invernadero se almacena en las masas de agua del planeta, evitando que toda esa radiación se quede estancada en el aire que respiramos.
- Impacto en la superficie: El calentamiento de la parte superior (0-700 metros) del océano representó alrededor del 64% de la captación total de calor, al ser la zona más expuesta a la atmósfera.
- Alteración en las profundidades: Observaciones recientes también muestran un calentamiento sustancial del océano más profundo (entre las profundidades de 700 y 2000 m y por debajo de 3000 m), lo que prueba que el exceso de energía está penetrando todo el sistema marino.
La acumulación constante de calor expande el agua de forma física, convirtiéndose en una de las causas principales detrás del aumento del nivel del mar a nivel global, el cual avanza año con año como una de las consecuencias del cambio climático más preocupantes.

Gases de efecto invernadero
- Dióxido de Carbono (CO2): En 2017, los niveles globales de concentración de CO2 en la atmósfera superaron las 405 partes por millón (ppm). Hoy en día, las mediciones oficiales confirman que ya hemos rebasado las 420 ppm de CO2, un volumen que no disminuirá en las generaciones venideras debido a la larga permanencia de este gas en el aire.
- Otros gases en récord: Este escenario no incluye otros gases de efecto invernadero o aerosoles que también afectan gravemente al clima. La concentración de componentes altamente destructivos, como el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O), también se mantiene en los niveles más altos jamás registrados por la ciencia moderna.
- Volumen de emisiones: Juntos, el cambio en el uso de la tierra (como la deforestación masiva) y las emisiones de CO2 de origen fósil alcanzaron un estimado de 41.5 ± 3.000 millones de toneladas de CO2 en 2018 (también expresado en gigatones o GtCO2). Actualmente, las emisiones globales anuales se han estancado peligrosamente en rangos que superan los 40 gigatones de CO2 netos por año.

Acidez del océano
- Superficie del océano ha disminuido de 8,2 a menos de 8,1 durante la era industrial como resultado del aumento de las concentraciones atmosféricas de CO₂. Esta disminución corresponde a un aumento de la acidez oceánica de alrededor del 30%.
- La acidificación oceánica en los últimos decenios se ha producido 100 veces más rápido que durante los acontecimientos naturales de los últimos 55 millones de años.

Los gases de efecto invernadero afectan a nuestro clima. La forma en que el clima de la Tierra cambiará en el futuro depende de la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero que se liberen a la atmósfera.
Futuro de carbono
Los científicos de la actualidad han proyectado diferentes caminos que pueden tomar las decisiones de hoy hacia nuestro futuro sobre la supervivencia en el planeta. Estas proyecciones son hacia el año 2100 de acuerdo a los gases de efecto invernadero que son arrogados constantemente en nuestra atmósfera. En la siguiente imagen se encuentran 4 líneas sobre las emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo del siglo XXI de acuerdo a la temperatura del planeta; 1.5° C o superior.

En 2018, con una emisión global de dióxido de carbono de 41.5 GtCO2/año. Si esta tendencia continua, la temperatura global aumentara en más de 3 grados centígrados. (La línea negra representa el historial de las emisiones de carbono)
Línea roja. Un escenario trágico sin que se apliquen ninguna política ambiental elevándose a 3 grados o más. Perdida de ecosistemas, aumento de desastres naturales, extinción de seres vivos, etc.
Línea gris Un escenario que disminuye, pero que sigue generando diversos ambientales. Esto se logra con nuevos estilos de vida, la implementación de diversos recursos y usos de la tecnología para hacer frente al cambio climático.
Línea amarilla. Un escenario donde se implementa las energías verdes para la producción de la misma y producción de productos. Mientras se adaptan cambios en la sociedad.
Líneas verdes. Un escenario dando un alto enfoque a la sostenibilidad.
Azul fuerte. Es la eliminación de todos los excesos.
Cambios en grados celsius, el cambio climático.
Un cambio en la temperatura de la superficie global de 1,5 °C es uno de los escenarios más optimistas. Sin embargo, seguirá afectando significativamente a nuestros indicadores climáticos.
| Nivel del mar | 0,26 a 0,77 m de elevación media del nivel del mar a nivel mundial (en relación con 1986-2005) |
| Calor y acidificación del océano. | Se prevé que los arrecifes de coral disminuyan otro 70-90%. La captura anual global de las capturas pesqueras marinas disminuirá en 1,5 millones de toneladas. |
| Anomalías de temperatura | 3°C más días de calor extremo en las latitudes medias 4,5°C más caliente noches de frío extremo en las altas latitudes. |
Fuente: IPCC, 2018
Las emisiones de carbono que conducen a un cambio de temperatura de 2 °C es el mayor cambio tolerable. Todavía afectará enormemente a nuestros indicadores climáticos.
| Nivel del mar | 0,30 a 0,83 m de elevación media del nivel del mar a nivel mundial (en relación con el período 1986-2005) 10 millones más de personas expuestas a riesgos de elevación del nivel del mar (en relación con >1. 5°C) |
| Calor oceánico y acidificación | Se prevé que los arrecifes de coral disminuyan en un 99% Las capturas anuales mundiales de pesca marinas disminuirán en 3 millones de toneladas |
| Anomalías de la temperatura | 4°C más cálidos días de calor extremo en las latitudes medias 6°C más cálidos noches de frío extremo en las latitudes altas |
| Otros | Riesgos más altos de fuertes precipitaciones y sequías Riesgos más altos de incendios forestales Riesgos de algunas enfermedades transmitidas por vectores, como el paludismo y el dengue |
Fuente: IPCC, 2018.
Se han usado distintos indicadores climáticos, como la acidificación de los océanos, el nivel del mar y la temperatura; con el fin de seguir los estados cambiantes del clima. En los últimos 150 años la temperatura global aumentado 1° C, por lo que ha ocasionado que el mar se vuelva más caliente y ácidos, los glaciares se derritan.

– “Es una película interesante la que tienes en la tele”
– “No es mi televisión. Es mi ventana.”
¿Cómo se rastrean los datos del cambio climático?
Existen miles de dispositivos en todo el mundo capaces de analizar, medir y adjuntar información sobre distintas características o factores sobre el lugar; como la temperatura, los movimientos, etc. Estos dispositivos han podido monitorear desde hace décadas nuestro medio ambiente y hasta la actualidad se siguen monitorizando.
Los cambios de temperatura
El forzamiento antropogénico ha contribuido a los cambios observados en la frecuencia e intensidad de las temperaturas extremas diarias a escala mundial desde mediados del siglo XX (IPCC, Capítulo 3, 2019). En 2016, la frecuencia de 21 de los 27 eventos fue influenciada por el cambio climático antropogénico, con el mayor impacto encontrado en las temperaturas extremas (OMM, 2017).
La primera década del siglo XXI fue la más cálida registrada desde que las mediciones modernas comenzaron alrededor de 1850. Tuvo una precipitación superior a la media, junto con una serie de eventos climáticos extremos. Algunas de las principales olas de calor de la década de los extremos de 2001-2010 se destacan en el mapa. (Fuente: OMM, 2013, El clima mundial 2001 – 2010)
Las olas de calor.
2018 fue el cuarto año más caluroso registrado, ¡el cuarto consecutivo! En sí mismo, esto no constituye un evento de calor extremo, que ocurre cuando la temperatura máxima diaria de más de cinco días consecutivos excede la temperatura máxima promedio en 5 °C (9 °F), siendo el período normal 1961-1990.
El período de mayo a julio de 2018 fue el más seco y cálido registrado en la mayor parte de Escandinavia (las observaciones se remontan a 1748). Una prolongada ola de calor a finales de julio y principios de agosto incluyó numerosos registros al norte del Círculo Polar Ártico, y registros de largos recorridos de 25 días consecutivos por encima de los 25 °C en Helsinki, Finlandia.
Tormentas tropicales.
Las tormentas tropicales se conocen como tifones, huracanes y ciclones, dependiendo de dónde ocurran en el mundo. En 2018, el número de ciclones tropicales fue superior a la media en las cuatro cuencas del hemisferio norte. En 2018 hubo 74 ciclones en el hemisferio norte, muy por encima de la media a largo plazo de 63. La cuenca del Pacífico nororiental acumuló la energía de los ciclones en su nivel más alto desde que comenzaron los registros fiables de los satélites. La siguiente imagen muestra la estimación de las precipitaciones del huracán Florencia para el 18 de septiembre de 2018.

Inundaciones extremas.
En agosto de 2019, el estado de Kerala, en el suroeste de la India, sufrió grandes inundaciones, según se informa las peores desde 1924, como resultado de las persistentes lluvias torrenciales del monzón. Las pérdidas económicas totales se estimaron en, 4300 millones de dólares.
El impacto que tiene el cambio climático.
Los polos del planeta
Hay dos regiones polares, el Ártico (Norte) y la Antártida (Sur). El Ártico es una región, centrada en torno al Polo Norte, que incluye el Océano Ártico cubierto de hielo y las masas de tierra de Escandinavia, Groenlandia, Canadá y Alaska. Es el polo más cálido y algunas partes de él son habitables todo el año.
La Antártida es un continente centrado en el Polo Sur. Tiene el 90% del hielo del mundo y el 70% del agua dulce y es el rincón más frío del mundo. El continente no tiene habitantes nativos ni grandes mamíferos terrestres, pero cuenta con una vida marina increíblemente diversa con plancton microscópico, ballenas y unas 100 especies de peces.
Estos polos están siendo afectados por el cambio climático; el permafrost se está descongelando, el hielo marino costero se está derritiendo provocando que el nivel del mar esté subiendo. Es probable que antes del 2050 se derrita completamente uno de los polos, afectando gravemente el habitar de muchas especies.
Las islas
Los pequeños estados insulares y en desarrollo o SIDS (por sus siglas en inglés) son un grupo distinto de 58 países situados en el Mar Caribe, el Pacífico, los océanos Atlántico e Índico y el Mar de China meridional. Los SIDS tienen una condición de caso especial debido a su pequeño tamaño, su lejanía y su estrecha base de recursos que, en comparación con otros países, los hacen intrínsecamente vulnerables al cambio climático.
Viéndose afectados por el nivel del mar, las precipitaciones o tormentas, la acidificación de las aguas, cambios en los ciclos naturales.
Los océanos.
La Tierra tiene un gran océano. Con el 97% de toda el agua de la Tierra, el océano es una característica física clave de nuestro planeta. Interactúa constantemente con la atmósfera, la criósfera y la biosfera y es en última instancia lo que hace que la Tierra sea habitable. El Océano participa activamente en el sistema climático de la Tierra y en el ciclo del carbono. Los cambios que afectan al Océano tienen profundas consecuencias en muchos procesos físicos, químicos, biológicos, económicos y sociales del planeta.
- La temperatura de la superficie del mar y el contenido de calor del agua del océano aumentan (especies y ecosistemas marinos sensibles; la temperatura desempeña un papel fundamental en muchos procesos biológicos, como la reproducción y la migración)
- Aumento del nivel del mar debido a la expansión térmica del océano a causa del calentamiento más el agua del deshielo de los glaciares y las capas de hielo (inundaciones costeras, creciente penetración de las mareas de tempestad en las zonas costeras e intrusión de agua salada en los acuíferos)
- Cambios en la circulación oceánica, Viento y olas (la circulación oceánica se mueve hacia los polos y cambia la forma en que se transportan los nutrientes desde las profundidades del océano)
- Acidificación del océano, con un pH más bajo (organismos marinos sensibles, blanqueo de corales)
- La salinidad de la superficie está cambiando (impactos en gran parte desconocidos)
- La concentración de oxígeno está disminuyendo (organismos marinos sensibles, lo que conduce a “zonas muertas” estacionales
Las montañas
Las montañas son el hogar de unos 800 millones de personas y son cruciales para el suministro de agua y los servicios de los ecosistemas. Las montañas crean diferentes microclimas en sus distintas altitudes. A mayor escala, también pueden afectar el clima local, actuando como una barrera climática a las corrientes de aire o al flujo del monzón.
Las montañas con sus ecosistemas sufren gravemente los cambios climáticos, pues los aumentos de temperatura son más fuertes en altas latitudes, generando más calor, más erosión o se genera más destrucción por las precipitaciones excesivas, afectan el ciclo del agua, etc.
Los desiertos.
Alrededor del 40% de la superficie terrestre de la Tierra está compuesta por tierras secas, como el desierto subtropical del Sahara y el interior de Australia y las estepas templadas de Asia Central, así como el oeste de los Estados Unidos y partes del Mediterráneo.
- Es probable que las tierras secas continúen expandiéndose durante el siglo XXI (escasez de agua, mortandad de la vegetación y degradación de la tierra).
- Aproximadamente un tercio de las tierras secas templadas puede convertirse en tierras secas subtropicales.
- Las capas profundas del suelo podrían estar cada vez más secas durante la temporada de crecimiento (cambios importantes en la vegetación y en la producción de los ecosistemas).
- Densidad más elevada de plantas leñosas, como los arbustos.
Nuestra labor para reducir el cambio climático.
En ocasiones no hace falta explicar detalladamente los cambios tan bruscos o tan repentinos que hemos sentido en nuestras ciudades. El cambio climático es real y siempre lo ha sido, y es importante tomar medidas que contribuyan con el medio ambiente. Todavía estamos a tiempo, es cierto que la mayor parte de contaminación es por parte de las empresas, sin embargo, no es momento de buscar culpables.
Esperar a que las empresas realmente hagan un cambio podría tardar quizá un siglo más. Es momento de actuar y hacernos responsables también como consumidores. Pues si pasa nuestro tiempo, ¿que pretexto le darás a tus hijos, a tus nietos o tus sobrinos?, será triste dejarles un mundo donde no puedan disfrutar de los paisajes verdes que alguna vez nosotros disfrutamos.



